El silencioso drama de la única comunidad indígena en Latinoamérica que lucha contra la ablación
Hace poco más de un mes, a un hospital del oriente de la capital colombiana llegó una indígena Embera proveniente del Chocó, con una bebé de dos días de nacida que llamó la atención de los médicos por el intenso color amarillo de su piel. Al revisarla descubrieron que acababa de ser mutilada en sus genitales. A causa de una fuerte infección, la pequeña presentaba una hemorragia severa. Y pese al raspado genital y a la cirugía a la que fue sometida, falleció el pasado 2 de enero. “Su propia madre había cortado su clítoris. Lo peor, es que no es el único caso de muerte registrada por esta causa“, comenta Dayana Domicó, indígena Embera y representante de la Organización Nacional Indígena –ONIC –. Su pueblo es el único de Latinoamérica en el que se evidencia esta práctica. Eso, pone a Colombia en la deshonrosa lista de los 30 países del mundo que aún luchan contra la mutilación…