Fischer vs. Spassky: la final de ajedrez que se convirtió en campo de batalla de la Guerra Fría entre EEUU y la URSS
Boris Spassky frente a Bobby Fischer en la capital islandesa en 1972 Fue una batalla. Sin ejércitos, o con dos ejércitos simbólicos, sin trincheras, sin muertos, sin explosiones y sin desdichas. Pero fue una batalla de una guerra no declarada: la Guerra Fría, que ni fue guerra, ni fue fría, pero que enfrentó a las entonces dos grandes potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Soviética, en una carrera acaso insensata primero por el dominio de la Europa de posguerra, con Alemania y Berlín en el centro de la disputa; luego por el avance soviético un poco más allá de lo que el británico Winston Churchill llamó “cortina de hierro”, que ni fue cortina ni fue de hierro y, finalmente, por la expansión del comunismo en el mundo que derivó en la crisis de los misiles soviéticos en Cuba en 1962 y en la violencia que sacudió al continente americano…