Mucho fleco, mucha purpurina, mucha nalga al aire y todo el mundo sentado en la escasa sombra disponible. El festival Mad Cool arrancaba su edición de 2023 en un nuevo espacio en Villaverde después de haberse celebrado en IFEMA durante los últimos años. Ocho escenarios, 185.000 metros cuadrados y un hogar para el futuro de la música en la Comunidad de Madrid. La realidad se alejaba del mastodóntico proyecto que la organización compartía en una imagen hace unos meses, pero eso poco importa si las zonas para beber y comer ocupan casi más espacio que gran parte de los escenarios.
Un cuadrado de césped artificial y turbocapitalismo que, en su jornada inaugural, congregaba a artistas como Lizzo, Machine Gun Kelly, The Offspring, Franz Ferdinand, Lizzo, Lil Nas X o Robbie Williams. Es precisamente este último el que consiguió el récord de asistencia de la noche. “Soy más famoso que Take That en España”, le decía a Gerard, un espectador con el que hizo buenas migas y que se convirtió en su confidente durante la noche. Para el artista británico, capturar a una masa heterogénea de asistentes -que viraban entre el turismo internacional de buscounchollo.com, la tendencia blokette core –camisetas de fútbol combinadas con faldas de colegiala- y los votantes de Isabel Díaz Ayuso– no resultó complicado.
Enfundado en un look metalizado, una tendencia estival, Williams estuvo cómico, pesado, icónico y rozando el bucle administrativo de la separación de la banda que catapultó su carerra. El pobre Gerard, que sólo quería disfrutar de una noche melómana, terminó siendo el psicólogo de cabecera del artista, que entre canción y tema encontró tiempo suficiente para su desahogo. “Cállate ya, pesao”, entonaba un asistente al concierto.
A Williams también le quedó margen para sacar esa personalidad tan socarrona que conquistó a todos años atrás. Enseñando una imagen de su trasero cuando era más joven o reutilizando el meme de las velas Oprah Winfrey, el británico se coronó como la gran estrella de la noche.
Te puede interesar: Todo lo que debes saber si vas al Mad Cool 2023
(Kiko Huesca/)
“Gay rights!”
El resto de la jornada inaugural del festival madrileño fue un popurrí de sonidos y de caos organizativo. Sólo unos baños en todo el recinto, lo que obligaba a desplazarse cada vez que la vejiga pedía auxilio, y un baile hortera de asistentes que abrazaron el caos como una polilla la luz. Caminar por el césped era una batalla de esas que a Christopher Nolan le hubiese gustado retratar en Oppenheimer. Conforme iba avanzando la jornada, el público consiguió redistribuirse entre los escenarios, muchos de ellos con escasa asistencia.
No fue el caso de Lizzo, que levantó los cimientos del polígono Marconi con una amalgama de hits y de reclamos sociales que hicieron vibrar a todo el público. Con unas gafas Balenciaga que llevaría hasta el mismísimo Batman -y con su icónico minibolso-, la artista estadounidense entonó un canto a la libertad, a la belleza de todo tipo de cuerpos, a la diversión y a la música.
Lo suyo fue una fiesta con componente político. La bandera del colectivo LGTBIQ+ ondeó en las afueras de una ciudad dirigida por políticos que se empeñan en esconderla. También hubo tiempo para el twerk y para los imponentes movimientos de nalga. “I wanna see that motherfucking culo”, gritó con un icónico spanglish. Lizzo aprendió, para la ocasión, todas las palabras necesarias: papi chulo, culo y perras. La Tokischa del país de los sueños y las estrellas.
A su nivel estuvo, también, su compatriota Lil Nas X. Eso sí, unas cuantas horas después. Convirtiendo su concierto en un cuento mitológico con dragones, pájaros y un minotauro, su actuación fue una de las mejores de la noche. La imponente luna servía de foco y los bailarines del artista estadounidense convirtieron el escenario en una pasarela de baile y voguing. Otra celebración de la diversidad y de la emancipación.
Te puede interesar: Arranca el Mad Cool 2023: estos son los conciertos que no te puedes perder en los tres días de festival
También hubo tiempo para las anécdotas y para las malas noticias. Rina Sawayama canceló su concierto minutos después de la hora que tenía programada para actuar. La organización lo achacó a varios “problemas de producción” y la propia artista lanzó un comunicado en Instagram pidiendo disculpas. “Mi equipo ha intentado todo lo posible para que saliera al escenario”, declaró. El público que la esperaba, decepcionado, prefirió pensar que, al ver el escaso público que había congregado, o el tamaño diminuto del escenario, ésta prefirió no actuar. “Está siendo una diva”, dijo un joven tras la noticia.
Si algo define al Mad Cool es, sin duda, su aleatoriedad. Mientras Matt Healy, cantante de The 1975, visitaba de forma asidua la boquilla de su petaca durante el concierto, las armoniosas melodías del grupo de Mánchester se solapaban con el rimbombante sonido de la tómbola que Mahou ha colocado a escasos metros de dicho escenario. Los británicos cantaban sobre el desamor y la huella que dejan las personas en nuestras vidas e, inmediatamente después, Las Babys de Aitana protagonizaba el límite de decibelios permitido.
Una fusión de sonidos que no acabó ahí, pues Machine Gun Kelly, uno de los cabezas de cartel de la jornada, se animó a versionar el Danza Kuduro de Don Omar y Lucenzo en acústico. Lo bizarro adquiere protagonismo en Villaverde con un festival que, por momentos, sigue preguntándose qué quiere ser.
Seguir leyendo:
‘Liuben’: así es la primera película gay búlgara sobre un amor prohibido
Comienza la preselección para el ‘The Eras Tour’ de Taylor Swift: estos son los pasos a seguir
Sé el primero en comentar en"Lizzo y Lil Nas X animan un Mad Cool rendido a la leyenda de Robbie Williams"