
A menos de 60 días de haber comenzado el 2020, el segundo año en el que Andrés Manuel López Obrador se desempeña con el principal mandatario de México, tres problemáticas sociales han estallado, llenando las calles del país de cientos de personas inconformes con la situación que atraviesan.
Para un presidente que ganó el puesto con más del 53% de los votos en las elecciones de 2018, la inconformidad social ha representado una fuerte crítica hacia las acciones de su administración. En 2019, la aprobación al presidente se mantuvo entre el 64.5 y el 58,7% al cerrar el año, una reducción de varios puntos, de acuerdo con la encuesta realizada por Consulta Mitofsky para El Economista.
El segundo año de gobierno de López Obrador comenzó con una aprobación, 57.3%, pero, para febrero, esta se redujo a 55.7%
Hay tres temas que han desquiciado a la actual administración: la criminalidad, los feminicidios y la crisis de medicamentos.
1. Criminalidad: Entran y salen de la cárcel

El 2019 fue considerado el año más violento de la historia de México, pues se contabilizaron 35 mil 588 víctimas de asesinatos. Los registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública presentaron una tasa de 27 homicidios por cada 100 mil mexicanos, además de miles de mujeres asesinadas por razones de género en el transcurso de esa anualidad, ambos rubros incrementaron con respecto a otros años.
La extorsión aumentó 29% con 8 mil 523 víctimas; la extorsión, 12.6% con 644 personas afectadas, por mencionar algunos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Georgrafía (Inegi) reveló que ningún año de gobiernos anteriores había presentado cifras de violencia tan altas.
Con ese antecedente abrió el 2020, que en el último mes ha presenciado la entrada y salida de prisión de individuos presuntamente narcotraficantes durante las primeras audiencia de control de detención que tuvieron. El más conocido de estos casos es el de Óscar Ándrés “N”, alias “El Lunares” quien es el presunto líder del del cártel de la Unión Tepito.
Este hombre ha logrado salir de la cárcel en dos ocasiones sin tener que escapar, cuando los jueces al no encontrar indicios certeros y suficientes, no vincularon a proceso al acusado y dictaron la libertad inmediata.
El primer delito que se le imputó fue la posesión de armas de fuego, el segundo por secuestro exprés y el tercero por homicidio calificado, por este último se encuentra retenido en el Reclusorio Oriente.
Una situación similar sucedió con Karina “N”, esposa del presunto líder del Cártel Santa Rosa de Lima, José Antonio Tepes, alias “El Marro”, a quien tampoco le pudieron imputar la posesión de armas de uso exclusivo del Ejército.

A estos casos se les une la fuga de tres reos del Reclusorio Preventivo Varonil Sur, quienes presuntamente pertenecían al Cártel de Sinaloa e iban a ser extraditados a los Estados Unidos. Entre ellos se encontraba Víctor Manuel Félix Beltrán, alias “El Vic”, quien fue operador financiero de Joaquín “El Chapo” Guzmán.
De acuerdo con las investigaciones, varios servidores públicos ayudaron a los reos a salir de la cárcel en una camioneta tipo van que se dirigía al Hospital Ruben Leñero. Por la fuga fueron vinculados a proceso 11 de los nueve funcionarios presuntamente coludidos con los prófugos y se inició una investigación contra varios jueces que solicitaron y aprobaron el traslado de los imputados al penal del que escaparon.

2. Feminicidios: los crueles asesinatos causados “por el neoliberalismo”
Si hay un tema por el que varios países y organizaciones internacionales han volteado a ver a México, ese es el feminicidio. Los asesinatos a mujeres por su condición que han generado varias alertas de género. En su última declaración sobre esto, López Obrador responsabilizó a la llegada del neoliberalismo por el aumento de este tipo de delitos, posteriormente Martí Batres lo secundó al referir a las Muertas de Juárez como las primeras víctimas de este modelo económico.
El tema estuvo latente desde hace años, las mujeres mexicanas han salido a exigir que no las maten en varias ocasiones. La lista de mujeres que han coronado las marchas es cada día más larga. Lesvy Berlín fue una de las primeras, quien fue ahorcada en Ciudad Universitaria, su caso fue el primero en tipificarse como feminicidio. Más adelante apareció el caso de Mara Fernanda, joven secuestrada y asesinada por un conductor de Cabify cuando regresaba a su casa en 2017.
Los casos continuaron apareciendo en años posteriores, un nombre tras otro, una mujer tras otra, manteniendo la repetida cifra de 10 mujeres asesinadas en México al día. Así el 2019 cerró con un total de mil seis feminicidios, de acuerdo con el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
El mes de febrero de 2020 se ha caracterizado por un hartazgo evidente contra este tipo de violencia. Los casos de Ingrid Escamilla y Fátima Cecilia han incitado a miles de mujeres a salir a las calles a exigir seguridad y justicia para las que ya no están como ellas, generado una indignación colectiva creciente.

Ingrid Escamilla fue asesinada por su pareja sentimental con un cuchillo, para luego desollarla y tirar sus restos en las alcantarillas. La imagen era tan impactante que la protesta fue inevitable, sobre todo cuando dos medios mexicanos pusieron la foto de sus restos en primera plana.
El tema se encontraba latente, a punto de explotar, pues cuando el fiscal General, Alejandro Gertz Manero, asistió a la conferencia matutina para entregar un cuantioso cheque al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, este fue cuestionado insistentemente sobre sus declaraciones de eliminar la tipificación del feminicidio. Pero, el presidente expresó, ante la perseverancia de los medios en la respuesta del fiscal, que:
No quiero que el tema sea nada más lo del feminicidio
Esto encendió no solo las redes sociales, también las protestas feministas en las que mujeres enardecidas de coraje salieron a posicionarse en contra de las declaraciones del presidente. Ingrid Escamilla representó el punto de quiebre del hartazgo por una masacre que no ha podido ser frenada por las autoridades
Las marchas y las pintas contra un “México feminicida” incrementaron, volviéndose aún más fuertes cuando el pasado 16 de febrero encontraron los restos de una menor de 7 años que abandonaron en una bolsa en la alcaldía Tlahuác.

Más adelante, la víctima fue identificada como Fátima Cecilia, una niña que fue secuestrada a la salida de su escuela mientras esperaba a que su madre pasara a recogerla. Las autoridades aseguran que hacen lo posible por “dar con la verdad”; sin embargo, las mexicanas están cansadas de la violencia, cansadas de que las maten, y el caso de una niña pequeña en una bolsa solo ha aumentado el coraje de vivir en un país donde siempre hay una asesinada más.
3. Crisis de medicamentos: una promesa de abasto
Dos años atrás, el desabasto de medicamentos comenzó a ser un tema relevante entre los mexicanos, pero desde hace unos meses la crisis comenzó a ser más fuerte, sobre todo, para los niños con cáncer que se vieron imposibilitados de adquirir las medicinas necesarias para enfrentar su enfermedad.
El problema explotó cuando los padres de familia acompañados de varios niños enfermos se enfrentaron con elementos de la policía en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en medio de una manifestación que realizaban para exigir la entrega de fármacos.

El presidente López Obrador aseguró que el desabasto era producto de el sistema gubernamental de compras que estaba “lleno de corrupción”. Entre las declaraciones más polémicas que dio estuvo la siguiente:
No hay (falta de medicamentos), en el caso de los niños de cáncer, y no va a haber nunca (…) aunque los tengamos que comprar en otros países del mundo, tenemos presupuesto suficiente
Varias historias de víctimas del cáncer comenzaron a difundirse por todo el país y las protestas se replicaron en varios estados de la república como Veracruz, Chihuahua y Puebla.
El desabasto se extendió a nivel nacional en el transcurso de esos dos años, aunque el presidente y sus funcionarios se empeñaron en dar como causas de esta crisis la insistencia en la conservación de contratos monopólicos y la escasez del químico a nivel mundial, aún así aseguraban que no se había llegado al desabasto.
Zoé Robledo, director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) justificó este argumento al decir que para hablar de un desabasto se considera la cantidad de recetas rechazadas. “si hubiera desabasto hablaríamos realmente como lo indica la norma, de abajo de 80 o 70% de recetas rechazadas y eso no ocurre”, dijo.
El gobierno argumentó que la falta de medicamentos responde a una estrategia contra la corrupción, pues muchos recursos eran desviados por el sector salud, sobre todo por medio de la construcción de hospitales con asociaciones público-privadas en las que se cobrara por la construcción y con elevados intereses.
Hasta el momento, las autoridades han anunciado que habrá un cambio importante en la adquisición de los medicamentos, el cual consistirá en hacer trato directo con las empresas proveedoras.
El presidente prometió que para el mes de diciembre habrá un sistema de salud pública eficiente, con medicamentos y atención médica gratuita y de calidad. Mientras ese utópico mes llega, el gobierno ha abastecido en algunas ocasiones, ciertos centros de atención médica, los millones de niños que necesitan el medicamento continuarán en búsqueda de una solución para enfrentar la enfermedad.
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FUENTE: INFOBAE NOTICIAS
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