Un informe médico realizado en Estados Unidos al expresidente Alejandro Toledo, quien buscaba entonces prorrogar su extradición al Perú, no da cuenta de su enfermedad oncológica o remanente de cáncer, según un reporte de Canal N difundido el lunes.
El documento data del 1 de marzo de 2023 y fue enviado a la Corte estadounidense en uno de los recursos de suspensión del exmandatario para evitar su entrega a las autoridades peruanas, un proceso que ocurrió finalmente el último domingo. En rigor, señala que Toledo tiene 76 años, una cirugía en el hombro y una prótesis de titanio.
“Aunque está totalmente vacunado, tiene 76 años y es vulnerable a infecciones repentinas […] Además, ha sufrido una fractura del hombro derecho, requirió una intervención mayor y la sustitución de una articulación por una prótesis de titanio [en] su extremidad superior derecha”, sigue el texto.

“La salud del doctor Toledo se deterioró desde 2021 […] Tiene numerosos problemas de salud física y mental para los que toma medicación. También dos cirugías, en el hombro y el codo derecho, en el plexo braquial derecho”, se lee a continuación.
El oficio menciona, asimismo, que la exprimera dama, Eliane Karp, se sometería a una operación de cadera y que, estrictamente, dependería de él para movilizarse.
El político y fundador de Perú Posible no hizo referencia al mal oncológico que evidenció en una entrevista concedida a la agencia EFE antes de entregarse a la Justicia estadounidense, en la que exigió a la Justicia peruana no permitir su “muerte en prisión”.

“Mi salud es muy mala. Tomo 14 pastillas diarias, tengo hipertensión y sufro por los remanentes del cáncer. Solo respeten eso, no han probado nada y ya me quieren meter en la cárcel”, dijo.
“Le pido a la justicia peruana que no me mate en la cárcel, déjenme luchar con argumentos”, añadió el que fuera jefe del Ejecutivo entre 2001 y 2006, tras “romper el silencio” mediático que ha mantenido los últimos siete años.
Reclamado por la Justicia nacional desde finales de 2017, Toledo está imputado por la presunta comisión de los delitos de lavado de activos, colusión y tráfico de influencias con relación a contratos concedidos a la empresa Odebrecht para la construcción de la Ruta Interoceánica entre Brasil y Perú.
El expresidente, cuya defensa busca una prisión domiciliaria, fue recluido en el penal de Barbadillo, donde están también los expresidentes Alberto Fujimori (1990-2000) y Pedro Castillo (2021-2022), para cumplir una prisión preventiva de 18 meses a raíz del proceso abierto en su contra por lavado de activos.
Toledo, vecino de celda con Fujimori, contra quien encabezó una gran marcha de protesta por los indicios de fraude en las elecciones de 2000, no recibirá visitas hasta que el consejo técnico penitenciario establezca los horarios para ello y las medidas de seguridad para salvaguardar al interno.
A su llegada en un vuelo comercial procedente de Los Ángeles, el exmandatario fue conducido primero a la Dirección de Aviación Policial (DIPA), en el Callao, donde fue sometido a un examen de medicina legal, y luego en helicóptero hasta el cuartel de Los Cibeles.

Después fue trasladado a la Corte Superior Nacional para estar presente en una audiencia de control de identidad ante el Juzgado de Turno a cargo de la magistrada Margarita Salcedo.
Este martes, por segunda vez consecutiva, no asistió a la audiencia judicial de “control de requerimiento mixto” por lavado de activos, diligencia en la que el juez a cargo ha dado cinco días a la Fiscalía y procuraduría para subsanar las observaciones técnicas en la acusación.
El abogado Roberto Su anunció que el extraditado estaba ausente porque tenía que ser sometido a unas “revisiones médicas” en Barbadillo.
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