El independentismo escocés llega debilitado al décimo aniversario del referéndum
El 18 de septiembre de 2014, los escoceses se enfrentaron a una pregunta: “¿Debería ser Escocia un país independiente?”. Diez años después, la reivindicación de una segunda consulta al albor de la resaca del Brexit pierde fuelle, con un Partido Nacional Escocés (SNP) mermado y una sociedad que reclama la resolución de problemas más urgentes. El movimiento secesionista se remonta a los inicios del siglo XVII para recordar los tiempos en que Escocia aún no se había aliado con Inglaterra para conformar Gran Bretaña. En 1997, un referéndum sentó las bases del Parlamento local, insuficiente para un amplio sector de la población que seguía reclamando la independencia. Este horizonte comenzó a ser real en diciembre de 2012, cuando el entonces primer ministro británico, David Cameron, y el ministro principal escocés, Alex Salmond, firmaron un histórico pacto para sacar las urnas. Un todo o nada que marcaba un desafío…