Cómo se robaron las Actas originales de la Independencia Argentina
Comencé a escribir la novela Cabeza de Tigre, recientemente editada por Marea, para cerrarle la puerta a la muerte. Pero por lo general escribo para no enloquecer, para salir de la jaula en la que me revuelco. Un tigre se desliza por los bordes internos de los barrotes y siempre está expectante para dar el salto intrépido contra la presa. Yo soy el tigre y mi presa serán las cinco primeras páginas de un libro; los barrotes son lo que necesito derribar para crear nuevas formas en el lenguaje. Allí comienza la novela, en esas cinco primeras páginas y en la libertad de un jaguar en el monte. Ellas me señalan un rumbo, un lenguaje, un tono y, como un secreto, escondo la historia que me dispongo a contar. Esa fiera indomable que me habita se calma cuando imagino mundos, cuando agazapado me envuelvo en mi infancia, hago de ella…