Se mostraba como un carnicero, pero vendía éxtasis en fiestas electrónicas clandestinas
Un carnicero exitoso. Gracias a su modesto comercio en el barrio porteño de Versalles, Emiliano Leonel Damato pudo acceder a un auto de alta gama, una lancha de competición y una moto de alta cilindrada. En realidad, en las últimas horas se pudo conocer la verdad detrás de sus llamativas adquisiciones. Tras una larga investigación se comprobó que el joven organizaba fiestas electrónicas privadas, algunas de ellas sin habilitación, en las cuales vendía pastillas de éxtasis. Damato era titular de una productora de eventos denominada “Infocus Producciones”, aunque el principal ingreso que le dejaba esas fiestas era la droga que él ofrecía a los concurrentes. El dealer era muy cuidadoso a la hora de difundir sus fiestas, ya que algunas de ellas eran clandestinas e inclusive una se llevó adelante durante la veda electoral por las elecciones primarias de agosto. Para asegurar la continuidad del negocio sin infiltrados, los invitados…