Esteban Palazzo dibuja autos desde niño. Antes lo hacía con crayones, por ocio, en papeles blancos, en paredes, copiaba las formas de los autos que reparaban en un taller mecánico cerca de su casa, en San Miguel de Tucumán. Seis meses en la carrera de Ingeniería Mecánica de la Universidad Nacional de Tucumán sabían a poco: decidió emprender viaje hacia Europa a sus 18 años. Lo recibieron Barcelona, una escuela de diseño de autos y la crisis de la industria automotriz. Para sobrevivir, diseñó barcos durante cuatro años. En 2010 le llegó su oportunidad: el director de Diseño de McLaren, Frank Stephenson, iba a dar una charla en la ciudad española. Asistió, lo escuchó, charlaron, él le entregó su tarjeta y Esteban le mandó su portfolio, sus proyectos en modo PDF. La entrevista en Inglaterra duró ocho horas: un argentino ingresaba a las filas de diseño de una marca de…