Macri con Putin en Rusia: el viaje gestado bajo el manto de la ex KGB y una promesa inquietante
“Soy un demócrata puro y absoluto. Soy el único, no hay otros en el mundo“. La frase, grandilocuente, pertenece a Vladimir Putin, el mandamás del régimen que controla la vida de Rusia ininterrumpidamente -como presidente o primer ministro- desde 2000. El nostálgico ex agente de la KGB que anhela con resucitar a la potencia soviética, al imperio ruso. Y el anfitrión del presidente Mauricio Macri durante dos intensos días a partir de hoy. Putin, quien al momento de la caída del Muro de Berlín estaba destinado como espía en la República Democrática Alemana, es dueño de un estilo férreo de administración y extravagante hacia su pueblo: cada porción de poder que tuvo a su alcance la ejerció a pleno. Desde que su mentor -Anatoli Sobchak, uno de los redactores de la Constitución de la Federación Rusa– lo bendijera con su confianza plena en 1990 como su asesor en la Diputación de San Petersburgo fue creciendo de manera meteórica…