Cómo funciona el mercado negro de seguidores en las redes sociales
Jessica Rychly es una joven de Minnesota que usa sus cuentras de Facebook o Twitter para hacer lo mismo que muchos adolescentes: comentar sobre sus gustos, publicar selfies de vez en cuando e interactuar con sus amigos. Pero en Twitter hay alguien que con su mismo nombre, foto y biografía, promociona inversiones inmobiliarias en Canadá, criptomonedas y una radio ghanesa, que sigue y retuitea cuentas en árabe e indonesio, y que hasta promociona pornografía. La falsa cuenta de Jessica pertenece a una empresa estadounidense llamada Devumi, que facturó millones de dólares por una práctica fraudulenta en las redes sociales que consiste en vender seguidores de Twitter y retuits a quienes quieran ser más populares en internet, pero que se basa en un delito menos inocente: una especie de robo de identidad social a gran escala. De acuerdo con una investigación de periódico estadounidense The New York Times, Devumi cuenta con…