Eugenio Cuttica: "Cuando el arte es verdadero es casi imposible de definir"
Basta con correr una cortina para que no haya más nada. La voz grave, suave y pausada de Eugenio Cuttica (60, porteño y que actualmente vive en Nueva York) resuena en la sala muda y sólo se interrumpe por el disparo de las cámaras. “La energía de esta instalación hace que la gente permanezca en silencio, casi sin pensar y sólo sintiendo, para que la mente alcance un estado de suspensión”, apunta el artista ante un ejército de niñas blancas y traslúcidas. “Tienen nueve años y simbolizan la femineidad en estado puro, antes de ser transculturizada. Se repiten como una oración. Integran una ola, porque son la conciencia de un impulso sin freno”, resume Cuttica sobre la instalación de 105 figuras de resina de poliéster con una lámpara LED adentro, que hacen a “la pureza visual, estética y simbólica que imaginé”. Todo después de seis meses de trabajo, con doce…