Escuchar detenidamente las canciones de Atahualpa Yupanqui, con su voz, con su guitarra, con su poética, es una experiencia conmovedora. Hacerlo hoy, aún más, que se cumplen 110 años de su nacimiento, allá, en 1908, en Juan de la Peña, pueblito de Pergamino, bien al norte de la provincia de Buenos Aires. Su padre mestizo de origen quechua, santiagueño, y su madre criolla de descendencia vasca lo criaron en otro pueblito, Agustín Roca, en Junín. Nació como Héctor Roberto Chavero Aramburu pero a los 13 años se cambió de nombre, uno artístico se puso. Atahualpa Yupanqui, en quechua: “Persona que viene de lejanas tierras para contar algo”. Aprendió a tocar la guitarra de chico. Viajaba 16 kilómetros en el lomo del caballo para tomar clases con el concertista Bautista Almirón, que vivía en la ciudad. Luego, descubrió la música clásica: Schubert, Liszt, Beethoven, Bach y Schumann. Eso, mezclado con lo…