Un día con un sueño olímpico argentino: la historia de amor entre Belén Pérez Maurice y su maestro de esgrima que marcó sus vidas para siempre

El amor es amor. Existe en las relaciones laborales, en los grupos de amigos y también se puede dar en el deporte. Ese fue el punto en común que enamoró a Belén Pérez Maurice y Lucas Saucedo, los protagonistas de la esgrima argentina en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Su amor y pasión por la disciplina creció con el tiempo. Él detectó en ella cualidades para practicar un deporte poco desarrollado en Argentina. Y los años de relación como atleta-entrenador hicieron el resto.

“Yo estaba en un club, en la pileta, saltando en el trampolín, haciendo saltos ornamentales, y a él se le ocurrió que yo podía ser buena esgrimista”, le contó Belén a Infobae en plena sala donde su figura creció tanto que ya está por participar de sus terceros Juegos. “La vi que era muy coordinada. La vi saliendo de la pileta, alta y como saltaba en el trampolín y dije ‘ésta tiene que ser buena’, por eso me acerqué”, respondió Lucas, parte de una de las familias con mayor tradición del deporte en nuestro país y en todo el mundo.

Así nació una relación deportiva que se extiende hasta hoy. Una unión ganadora, que consagró a Pérez Maurice como múltiple medallista panamericana y que le permitió a la experta en sable hacer historia con tres clasificaciones olímpicas, algo inédito para el deporte argentino en su rama. Pero con el paso del tiempo, esta dupla sintió que estaba para más. Y además de ser maestro y alumna, se transformaron en novios.

“Cuando ya fuimos mucho más grandes, nos enamoramos, nos convertimos en pareja hasta hoy. Y esperemos que hasta nuestra vejez”, expresó Saucedo su deseo. El mismo que tiene Belén de cara a Tokio 2020 y su sueño en la pedana. “Lo que voy a buscar es lo que busqué en los anteriores dos que es tratar de cumplir el sueño de llegar a una final olímpica. Siempre me entreno y nos entrenamos para eso. La verdad es que damos todo para eso, después ojalá lo podamos cumplir. Y sino, me iré hasta París 2024 (risas), pero creo que Tokio me agarra de otra forma”.

Acostumbrados a tener que luchar por cada logro, sea grande o más pequeño, esta historia de amor entre Belén Pérez Maurice y Lucas Saucedo define el valor que tiene el deporte en la construcción personal de cada uno. Así, juntos, buscarán sumarle un nuevo capítulo a su vida que ya tiene páginas gloriosas para recordar.

Producción Belén Pérez Maurice
Belén Pérez Maurice junto a Lucas Saucedo (Diego Barbatto)

– ¿Caíste que vas a participar de tus terceros Juegos Olímpicos?

Belén: Ya sí, pero ni bien terminé de competir, la verdad que no. El sentimiento era más de alivio, satisfacción de haber logrado el objetivo.

– ¿Cuán difícil fue para ustedes la postergación de los Juegos?

Lucas: Fue la más difícil de nuestra carrera. Porque vos sabés que el atleta de alto rendimiento se pone un objetivo en X tiempo. Al postergarse, tuvimos que resetear la cabeza, los objetivos, y al estar casi un año encerrados, más todavía. Pero como digo siempre, el atleta de alto rendimiento tiene que estar dispuesto a superarse permanentemente. Es como dijo el ex entrenador de Rafa Nadal, el alto rendimiento es aguantar, aguantar y aguantar. Cuando creés que aguantaste todo, seguís aguantando. El último caso fue el preolímpico, que encima lo postergaron un mes. La puesta a punto tuvimos que postergarla, en el caso específico de Belén, la competencia iba a ser el domingo al mediodía y después fue a la tarde. Entonces, todos estos condimentos hicieron que esto fuera, la verdad, como se dice en los barrios, un parto. Pero lo llevamos bien.

– Algunos no lo saben, pero ustedes están juntos hace mucho. Más allá de como atleta y entrenador, también como pareja. ¿Cómo nació esa historia que hoy los tiene a pocos días de ser olímpicos por tercera vez juntos?

Belén: La historia comenzó cuando yo tenía 13 años. Yo estaba en un club, en la pileta, saltando en el trampolín, haciendo saltos ornamentales, y a él se le ocurrió que yo podía ser buena esgrimista. Entonces se me acercó, me preguntó si me gustaría hacer esgrima y yo le dije que no. Porque me parecía rarísimo y más en verano.;digo, vestirse con todo eso, y además me iban a cargar mis compañeros. Pero bueno, él me dijo ‘yo te voy a insistir todos los días así que vos vení, probá, y si no te gusta, no te voy a insistir nunca más’. Y bueno, fui y claro, cuando llegué, me hizo hacer unos combates, él fue el juez y entonces me hizo ganar. Yo me sentí re grossa, buenísima, y evidentemente me despertó un lado que no conocía mucho. De la competencia, de ser competitivo, y acá estoy.

– Vos venís de tradición en la esgrima argentina. ¿Cuándo la viste ya pensaste que podía ser una chica con condiciones para la disciplina?

Lucas: Le veía condiciones porque, cuando me acerqué a la pileta, vi a una chica de la altura de ella, que tiene 1.80 metros, que se notaba era chica. Tenía 12, 13 años. La vi que era muy coordinada. La vi saliendo de la pileta, alta y como saltaba en el trampolín y dije ‘ésta tiene que ser buena’, por eso me acerqué. También, yo creo mucho en el destino, y después cuando vino a hacer esgrima… Y cuando vienen chicos chiquitos al club vos ves cómo caminan. Les das dos o tres consejos y ves cómo se ponen en guardia, y algunos los ves y decís ‘qué trabajo me va a dar este’. Y en el caso de ella entendió rápido. Cómo desplazarse hacia adelante, hacía atrás, un par de golpes específicos de esgrima y dije ‘vamos por este lado’. Y después, cuando ya fuimos mucho más grandes, nos enamoramos, nos convertimos en pareja hasta hoy. Y esperemos que hasta nuestra vejez.

Producción Belén Pérez Maurice
Pérez Maurice y Saucedo participarán de sus terceros JJOO (Diego Barbatto)

– ¿Con el paso de los años, cómo se fue dando la relación de atleta-entrenador y como pareja? Porque también comparten la pasión por el deporte y lo que hacen.

Belén: Lo que siempre decimos es que nos llevamos muy bien. Somos muy compañeros y también aprendimos a tener esta doble relación. Los dos entendemos, a mí me costó un poco más, creo (risas), que cuando entramos a la sala, él es mi entrenador, mi maestro. Él que me tiene que forzar los límites, que no es lindo, a nadie le gusta llegar a su límite y más, pero también entiendo que tenemos objetivos comunes, nuestro sueños, y qué mejor que hacerlo con tu compañero y pareja. Ahora tenemos la dicha de ir a nuestros terceros Juegos Olímpicos juntos. Los dos sabemos del esfuerzo que le metimos, y además, estamos juntos, y yo lo siento enorme.

Lucas: Mirá, viste que ahora es más común que haya parejas de entrenadores y atletas. Antes era como un tabú, se hacía por izquierda. Yo nunca me quise esconder cuando me enamoré de ella. Y hasta el día de hoy, seguimos. Pero fue un aprendizaje. Yo soy muy exigente. Yo sabía que si se le exigía lo que correspondía podía estar a nivel mundial. Estar en unos terceros Juegos lo hicieron muy pocos esgrimistas, sobre todo porque es muy difícil clasificar. Es la única mujer en toda la historia argentina que clasificó a tres JJOO. Alejandra Carbone, otra gran esgrimista, clasificó a dos. Fue a tres, pero clasificó a dos. Desde Sydney 2000 que necesitás clasificar. Lo hicimos dos veces por ranking mundial, algo inédito. Yo siempre le dije a la Flaca, nosotros vamos a generar un camino, vamos a hacer nuestra historia, porque la especialidad de sable en Argentina empezó tarde. Belén fue la primera sablista que empezó a hacer historia, y eso va a llevar un esfuerzo doble. Necesito que hagas un esfuerzo grande como lo hago yo. A mí me gusta mucho la esgrima, me gusta mucho la competencia. Vengo de una familia donde, para bien o para mal, todos fueron exitosos: mi abuelo fue a tres Juegos Olímpicos, mi padre fue uno de los más grandes esgrimistas de la historia, entonces, esa vara tan alta, para mí es natural. Y es lo mismo que yo les exijo a mis alumnos. Recién hablábamos de que, cuando veníamos del preolímpico, en una escala en Panamá, y yo ya me puse a pensar el posible cuadro de rivales en los Juegos Olímpicos y ella me miró y dijo ‘basta’, se levantó y se fue a otra mesa.

Belén: Le dije ‘me voy a tomar un café’ jeje

Lucas: Claro, diciéndome ‘dame un break, por favor’. Y a mí me gusta, no lo veo como un trabajo. Soy bendecido porque vivo de lo que me gusta. Vos me conocés hace muchos años, y toda esa pasión, ojo, no soy el único eh. Hay muchos maestros muy buenos en Argentina, pero yo tuve la suerte de encontrarme con quien para mí es la Messi de la esgrima en Argentina, aunque parezca exagerado, pero viniendo de dónde venimos, dónde entrenamos y las condiciones que tenemos, hemos logrado cosas que antes se decían que no se podían lograr, como me dijeron a mí en algún momento…

– Teniendo en cuenta todo lo sucedido, ¿Qué escenario esperas en Tokio 2020 y cuál va a ser tu objetivo en los Juegos?

Belén: Yo, puntualmente, lo que voy a buscar es lo que busqué en los anteriores dos, que es tratar de cumplir el sueño de llegar a una final olímpica. Siempre me entreno y nos entrenamos para eso. La verdad es que damos todo para eso, después ojalá lo podamos cumplir. Y sino, me iré hasta París 2024 (risas), pero creo que Tokio me agarra de otra forma. En el sentido de que, primero para Londres, bueno, eran mis primeros Juegos, todo nuevo. La verdad es que no quería pasar papelones. Y después, para Río, ya estaba más competitiva, con un objetivo puntual, que no pude llegar, y creo que Tokio me agarra más equilibrada desde disfrutar y, obviamente, me subo a la pista y quiero ganar, y quiero lograr ese objetivo. Porque, como nos propusimos con Lucas, nosotros tenemos una listita en la cual vamos tachando cosas y esa me falta.

Producción Belén Pérez Maurice
La esgrima volverá a estar representada por Belén Pérez Maurice en Tokio 2020 (Diego Barbatto)

– En el contexto del país en el que vivimos, con las armas que tienen nuestro atletas, ¿cuán difícil es planificar querer ser finalista olímpico?

Lucas: Es dificilísimo. Estamos acostumbrados a que nos pongan piedras en el camino. Siempre. No sé si será idiosincrasia, la energía que tenemos, donde vivimos, no sé, ves a los enfermeros que cuidan a la gente en este momento con el COVID-19 y hacen lo imposible, como los médicos, pero nuestro caso en particular, que es deportivo competitivo, de combate, de élite, ya estamos acostumbrados. Entonces, si todo fuera fácil, es cómo qué decís ‘algo pasó’. Es difícil porque, además, Belén no tiene un ranking alto, porque la última vez que se compitió fue en el 2019, y ella tuvo una excelente temporada panamericana y una regular temporada mundial para el ranking. Para que la gente sepa, solamente compiten 32 esgrimistas por arma. En el mundo, los torneos son de 300, y acá entran 32. Por ahí, a Belén, le pasa como en los otros Juegos que compite contra la vice campeona del mundo. ¿Mi trabajo cuál es? Ponerla en las mejores condiciones para que pueda ser competitiva. Después, es deporte y puede pasar cualquier cosa. Como yo le decía a ella cuando le ganó el panamericano de Costa Rica a la doble campeona olímpica: ‘vos tenés que tirar a tope, mi trabajo es ponerte a tope, que siempre los grandes dan una chance. Y esa chance tenés que agarrarla’. Si tira a tope, en un 80, 90 por ciento, sería lo ideal .Y si el resultado no se da, vos sabés que diste lo máximo. Pero, todas las veces que Belén rindió a un 70, 80 por ciento, ha conseguido grandes resultados. Por eso siempre le dije a la Flaca: ‘vos a mí me invitas a soñar, a seguir haciendo historia y consiguiendo grandes resultados’. También es un día. Un minuto. En un minuto te jugaste cuatro años de planificación. Son seres humanos y si ese día te despertaste mal… Mi trabajo es que ella esté lo más feliz posible. Es difícil, sobre todo para deportes chicos como el nuestro en donde tenés tanta gente viéndote. No estás acostumbrado a la resonancia que tiene, eso se tiene que manejar. Creo, como ella dice, que estos Juegos la encuentran más madura. Londres fue: ‘Mirá dónde estamos’. Y me parece que puede llegar a ser un diploma olímpico. Soñamos y trabajamos para eso, nadie puede prometer resultados, sí un esfuerzo enorme.

– ¿Cómo podrías sintetizar el valor de ser deportista olímpico en Argentina?

Belén: Hago esgrima hace 22 años. Lo primero que me nace decir es lo que representa para mí ser deportista olímpico es la resistencia, el aguante. Como decía Lucas antes, la adaptación. Nosotros nos tenemos que adaptar a entrenar en una pedana más corta de lo que en realidad es. Adaptarse a situaciones como la situación económica de un atleta amateur que sabés que tenés que tener un plan B para cuando te retires. No vamos a ser millonarios ni cerca, por ahí nos mantenemos hasta ahí, entonces, todo eso es lo que hace al deportista argentino que también tenga ese corazón particular que tiene cuando va a competir. Sabés todo lo que pasaste atrás, y cuando lo tenés al otro enfrente, decís ‘vos la tuviste más fácil, pero yo acá la voy a luchar’ y creo que eso es lo que nos marca. Gracias a la ayuda del Ejercito Argentino, el ENARD y la Secretaría de Deportes vamos buscar cumplir nuestro objetivo en Tokio.

Belén y Lucas te cuentan las claves para practicar la prueba de sable de la esgrima

“La esgrima es un deporte de combate y se dice que es el arte de tocar sin ser tocado”. Esa es la mejor forma que tuvo Belén Pérez Maurice para contarnos sobre su disciplina. Acto seguido, el que toma la palabra es Lucas Saucedo, el maestro de la sablista que será olímpica por tercera vez en Tokio.

“El golpe válido es de la cintura hacia arriba. Cabeza, brazo, espalda, pecho. Y vale tocar de punta, de filo o contrafilo”, explica el entrenador de Belén, que además aclaró que, en el escenario de los Juegos Olímpicos, las pruebas son por eliminación directa -sin fase de grupos- al mejor de 15 puntos.

Ping pong: cuánto saben Belén y Lucas de la historia olímpica

Producción de fotos y videos: Diego Barbatto – Edición de video: Diego Barbatto y Martín Ducco

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