Detrás de El Gran Latido, el sistema de sonido que acompaña las manifestaciones en Bogotá

Movilización de El Gran Latido el 21 de noviembre de 2019.
Movilización de El Gran Latido el 21 de noviembre de 2019.

Han sido días difíciles para los colombianos. El pasado 28 de abril empezó el paro nacional que, según la Fiscalía, hasta hoy deja por lo menos siete muertos y un gobierno que tuvo que pedirle al Congreso el retiro de una reforma tributaria que propuso y que generó un malestar generalizado en la sociedad, debido al polémico aumento de impuestos que proponía y que fue la cereza en el pastel para varias molestias acumuladas, como el incumplimiento integral de los acuerdos firmados por el Estado y la extinta guerrilla de las FARC, el asesinato sistemático de los líderes sociales, el regreso de las aspersiones con glifosato, la agudización de la violencia en las zonas rurales, entre otras inconformidades.

Sin duda, la jornada de paro nacional que hoy completa cinco días ha dejado muchas reflexiones sobre la molestia evidente del pueblo colombiano, pero sobre todo, ha mostrado que son en los puntos de inflexión cuando salen a relucir distintas formas de manifestación fruto de la observación de los diferentes sectores de la población.

Una de ellas es la música. Expresión artística a la que muchos jóvenes recurren en el marco de la protesta social para elevar su voz de inconformidad de forma pacífica. Es es caso de los sound systems, o sistemas de sonido que recorren las calles de Bogotá para acompañar la protesta y servir como escenario para las manifestaciones musicales que se pronuncian en contra de dictámenes sociales y gubernamentales, injustos para los que protestan.

En la capital, uno de los colectivos que ha acompañado estas marchas en los últimos años, se llama El Gran Latido-Sound System, un sistema de sonido artesanal de cuatro vías, diseñado especialmente para la difusión del roots and culture y que ha tenido en muchas ocasiones la calle como escenario para su performance. Fue fundado por un caucano con raíces costeñas, que inspirado en los picós del Caribe colombiano y luego de sus conexiones con la música en Italia, descubrió el potencial del sound system como herramienta difusora de la cultura y de las voces de los ciudadanos.

Fue así como en su regreso a Colombia, hace cerca de diez años, se empezó a relacionar con festivales de música electrónica como Bogotrax, precursor de la movilización de la cultura en las calles, algo que lo influenció a crear El Gran Latido.

Este sistema de sonido ha recorrido desde entonces las calles no solo de Bogotá sino de distintos municipios y ciudades colombianas, llevando sonidos de reggae, techno, drum and bass y otros géneros que conectan a los jóvenes colombianos alrededor de la música y mediante el cual se crean alianzas con otros colectivos artísticos y activistas que encuentran en la calle el escenario ideal para su manifestación.

El Gran Latido

“En la calle son distintas aventuras, siempre nos sorprendemos, siempre hay una relación directa con la gente, y con gente que no te sigue, ni te conoce, entonces son como relaciones espontáneas en ese mismo momento, de gente que va pasando, los niños que te escuchan, personas que se asoman por la ventana… y también es bueno porque es una relación en ambos sentidos, porque a veces invitamos a la gente a que use el micrófono, aproveche para decir cosas, entonces se vuelve como una emisora de la calle, una emisora del barrio… Es un espacio libre (la calle) y es un espacio que tenemos que aprender a usar, porque es nuestro”, señalan sus creadores.

Y es precisamente esta misión difusora lo que ha impulsado a El Gran Latido y a otros sistemas de sonido a salir a las calles en tiempos de manifestaciones sociales, es el caso del 28 de abril, cuando como en otras ocasiones, también salieron con su potencia musical a prestar su voz a los jóvenes que los acompañaron por las calles de Bogotá en en el marco del paro nacional.

El Gran Latido

“La marcha no es una fiesta, es un manifiesto de inconformidad que se suma a la ciudadanía desde los nichos de la música y la cultura. Apoyen la vaca, salgan a la calle, hagan ruido, marchen en paz y conscientes del por qué se marcha. Razones hay mil. ¿Cuáles son las suyas?”, dijo el Gran Latido en su mensaje de convocatoria.

Sonico, DJ y productor colombiano fue otro de los precursores de esta llamada “Juntanza sobre ruedas” y se manifestó frente a su acción ante el llamado del 28A como una articulación que se hizo “a través de la música porque es nuestro nicho. La acción tuvo el apoyo de diferentes colectivos artísticos de varias localidades, de la minga, la red de promotores, transportadores, medios independientes, sistemas de sonido, bandas, raperos, DJ. De la comunidad LGBT, de jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, de voluntarios, colaboradores y más”.

El Gran Latido

Es así como recorrieron las calles nuevamente, en otra jornada de manifestación que los congregó al final del día en el monumento de Los Héroes en Bogotá. Algunos medios colombianos como Noticias Caracol, catalogaron este encuentro como una fiesta. Ante ello, Sonico señaló: “Muchos nos dirán que salimos de fiesta y ya, sin entender que el congregar para informar y transmitir un mensaje pacíficamente lo hacemos a través de la música y del baile. Esa es la fuerza de nuestro movimiento”, pero además agregó para este medio que en este punto de la ciudad, “nos gasearon y nos multaron el camión después de tratarnos como una mierda, requisarnos y amenazar con llevarnos”.

Frente a estas situaciones, en las que pueden ser vulnerables a la intervención policial, sus organizadores indican que son difíciles, pero que ante ello, lo mejor es saber como usar estos espacios de manifestación, porque al igual que Sonico, indican que lo que hacen no es una fiesta, sino una manifestación a través de la música. Por eso señalan que cada una de las acciones, están fundamentadas en una causa por la que elevan su voz, y que para ello hacen investigaciones musicales para escoger la selección sonora en la que se basarán cada uno de los eventos, donde el espacio, además de la gestión con la comunidad y las autoridades juega un papel fundamental.

“El mayor enemigo es la improvisación, el desorden y también el mal comportamiento de la gente, eso puede acabar un evento en dos segundos”, indicó el gestor cultural y músico, y al mismo tiempo agregó que para mitigar esta y otras complicaciones que muchas veces enfrentan, debido a que usan la calle como escenario, aún es un largo camino por recorrer debido a que todavía falta mucha tolerancia que construir en el país.

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FUENTE: INFOBAE NOTICIAS

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