El déficit previsional no sería tan grave si hubieran continuado las AFJP

En primer lugar, nadie mencionó que la insustentabilidad (léase insolvencia) del sistema de reparto tiene como hito fundamental la contra-reforma previsional de fines de 2008. Esto es, la eliminación del régimen de capitalización y la confiscación del ahorro de sus aportantes (futuros jubilados) de parte de la Anses.

Segundo, casi nadie se atrevió a mencionar que dicha insustentabilidad fue agravándose con las sucesivas ampliaciones del régimen que desde entonces vienen permitiendo que una gran cantidad de personas se jubilen sin haber realizado ningún aporte.

Tercero, el golpe de gracia al régimen, la reparación histórica que destinó los fondos del blanqueo a cancelar deudas con los jubilados, también significó un incremento del gasto previsional corriente (y futuro) sin que se previera ninguna fuente para fondearlo.

Nadie mencionó que la insustentabilidad (léase insolvencia) del sistema de reparto tiene como hito fundamental la contra-reforma previsional de fines de 2008

La contra-reforma de 2008 fue un proyecto Kirchnerista que se aprobó básicamente con sus votos, aunque contaba con la simpatía de amplios sectores de la opinión pública. El costo de esa reforma es gigantesco y no ha sido tomado debidamente en cuenta. Algunos cálculos hablan de alrededor un PBI entero de deuda contingente. Porque no olvidemos que el sistema hoy funciona con una garantía implícita del Tesoro nacional.

El denominado fondo de sustentabilidad (el ahorro que se había acumulado mientras funcionó el régimen de capitalzación privado) es muy pequeño para garantizar la solvencia del sistema de reparto (aparte que sus activos son básicamente deuda pública). Argentina era, junto a un reducido grupo de países, uno de los pocos países emergentes que podía mostrar que su solvencia fiscal intertemporal (en el tiempo) no se vería amenazado por el desequilibrio de su régimen previsional. Hoy, sin embargo, comparte la preocupación y los riesgos de la mayoría de los países que no han podido modificar sus sistemas previsionales basados en el reparto y no en la capitalización de los aportes.

Pero los cambios que vinieron después y, sobre todo los más recientes, fueron implementados con el apoyo de la mayoría de las expresiones políticas que forman parte hoy tanto del oficialismo como de la oposición. Pensar que la sustentabilidad del sistema se arregla con el cambio de fórmula de ajuste de las jubilaciones es una simplificación grosera. Una muestra más de la falta de seriedad con la que se discuten temas trascendentales para las generaciones actuales y las futuras.

Porque, atención!, nadie duda de la necesidad de atender las necesidades de los sectores más vulnerables de la sociedad. Pero los más vulnerables son los niños y los que aún no han nacido. Y no sólo porque allí es donde están los mayores índices de pobreza sino también porque son los que no cuentan con la posibilidad de expresarse mediante el voto. Resulta fundamental entender que cuando se discuten cuestiones fiscales y previsionales se están discutiendo cuestiones que hacen a la transferencia de recursos inter-generacionales.

Resulta fundamental entender que cuando se discuten cuestiones fiscales y previsionales se están discutiendo cuestiones que hacen a la transferencia de recursos inter-generacionales, donde los niños de hoy aparecen como los más vulnerables

Y toda vez que la decisión pasa por postergar en el tiempo la medicina amarga, los que sufren son las generaciones que deberán hacer frente a los compromisos actuales y futuros que hoy se asumen.

La Argentina se encamina irremediablemente a un déficit previsional que habrá que financiar con endeudamiento,tal como hay se financia el Tesoro. A menos que éste pueda financiarlo con recursos genuinos. Esto es, con un superávit fiscal que por el momento sigue luciendo esquivo.



FUENTE: INFOBAE NOTICIAS

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